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Full text of "Recursos para la Escuela Sabatica (2do. Trimestre 2008)"

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5 al 12 de abril 



El misterio 
de su deidad 




«En el principio ya existía el Verbo, 
y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. 

Él estaba con Dios en el principio. 

Por medio de él todas las cosas fueron creadas; 

sin él, nada de lo creado llegó a existir». 

Juan 1: 1-3 



¿Es un misterio, o es 
acaso algo misterioso? 



Sábado 
5 de abril 



INTRODUCCIÓN 

Juan 10:30; Filipenses 2: 6 

¿Era Jesús Dios, o sencillamente era que 
él afirmaba ser Dios? ¿Era él divino? ¿O era 
un hombre mortal? 

Su concepción, su nacimiento, su ju- 
ventud, su muerte; toda la vida de Cristo 
parece haber estado arropada en un miste- 
rio: algo que ha sumido a muchos en la per- 
plejidad. Por ejemplo, fue concebido por 
una virgen. Las vírgenes, de acuerdo a la ló- 
gica, no tienen hijos. 

Por haber venido al mundo en un pese- 
bre, en medio de animales, su nacimiento 
se aparta de las costumbres de su tiempo. 
Su vida de humildad y sencillez, no lo llevó 
a enrolarse en alguna de las escuelas de los 
profetas. En vez de ello trabajó con su pa- 
dre terrenal como carpintero. 

Los milagros que Jesús llevó a cabo 
mientras vivió en la tierra, sin lugar a dudas 
eran evidencias de una naturaleza más que 
humana. 

Su muerte, la muerte de un hombre 
inocente, ¡hasta nuestros días no se ha po- 
dido justificar desde el punto de vista legal! 

Cristo afirma: ^<E1 Padre y yo somos 
uno» Quan 10: 30). En Filipenses 2: 6 lee- 
mos que Jesús era en forma de Dios. La 



palabra traducida del griego como ^< forma» 
es morphi, y se refiere a «los atributos y ca- 
racterísticas inherentes a Dios». En este sen- 
tido morphi representa la forma en que las 
cualidades y características eternas de Dios 
se han manifestado. Cualquier forma de esa 



Su nacimiento 

se aparta de las costumbres 

de su tiempo. 



manifestación, residía en Cristo quien exis- 
tía como uno con Dios. Esto coloca a Cristo 
en una posición de igualdad con el Padre y 
por encima de cualquier otro concepto o po- 
der. Pablo enfatiza esto a fin de presentar 
más vividamente la trascendencia de la hu- 
millación voluntaria de Jesús. 

^< Cristo era en esencia Dios, en el más 
elevado sentido. Él era uno con Dios desde 
la eternidad». 

Sí. Jesús era Dios. ¿Es el misterio de su 
deidad realmente un misterio? ¿O acaso es 
algo misterioso? Entérate al estudiar la lec- 
ción de esta semana. 



Review and Herald, 5 de abril de 1906. 



Nadine A. Joseph, Puerto España, Trinidad 



17 



Domingo 
6 de abril 



El misterio 
más claro de todos 



LOCOS 

Isaías 9: 6; Miqueas 5: 2; 
Mateo 16: 13-17; 
Juan 1: 1, 14, 18; 8: 58; 17: 5; 20: 28; 
1 Corintios 1: 3; 2 Corintios 13: 14 

¿Acaso Jesús era Dios? 
(Isa. 9: 6; Miq. 5: 2) 

¿Por qué hacer un misterio de la ver- 
dad que afirma que Jesús era totalmente 
humano y totalmente divino. En la actua- 
Udad el misterio reside en que algunos no 
puedan entender la forma sencilla en que 
las Escrituras enseñan este concepto. La 
pregunta es: ¿acaso Jesús era Dios? 

Pablo se encargó de impedir cualquier 
discusión respecto a la humanidad de Cris- 
to al llamarlo ^<el segundo Adán» (1 Cor. 4: 
17). Afirmar que él no era humano es co- 
mo decir que el modelo T no era un Eord. 

Respecto a la cuestión de su divinidad, 
el Antiguo Testamento y el Nuevo clara- 
mente coinciden al respecto. Al hablar del 
Mesías, Miqueas dice que ^<sus orígenes se 
remontan hasta la antigüedad, hasta tiem- 
pos inmemoriales» (Miq. 5: 2). Isaías es aun 
más enfático al afirmar que el Mesías es 
tan semejante a Dios el Padre que en efecto 
es uno y lo mismo que el Padre. Isaías lla- 
ma a Jesús ^< Consejero admirable. Dios fuer- 
te. Padre eterno, Príncipe de paz» (Isa. 9:6). 
Este concepto mesiánico no era obviamen- 
te algo misterioso para el profeta. 

El Nuevo Testamento lo ratifica 
(Mat. 16: 13-16; Juan 1:1, 14, 18) 

Pedro y Mateo están de acuerdo con 
los profetas (Mat. 16: 13-16). Como en una 



bola de cristal, Juan presenta la declaración 
más diáfana de todas las Escrituras respecto 
a la divinidad de Cristo, elevándonos a la 
sublime verdad que resuena por los siglos 
de los siglos. ^<En el principio ya existía el 
Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Ver- 
bo era Dios» (Juan 1: 1). El discípulo ama- 
do luego afirma que Jesús fue el Creador 
del universo (versículo 3). Los profetas y 
los apóstoles están en armonía; no en uní- 
sono. ¿Dónde reside el misterio? 

Unida a la enseñanza de Juan, respec- 
to a la divinidad de Cristo, está la idea de 
que él era humano: ^<Y el Verbo se hizo 
hombre y habitó entre nosotros. Y hemos 
contemplado su gloria, la gloria que co- 
rresponde al Hijo unigénito del Padre, 
lleno de gracia y de verdad» Quan 1: 14). 
¿Alguien puede decirme dónde está el mis- 
terio? Jesús era Dios y era hombre. No 
puede haber nada más claro. Si esto es un 
misterio, es el misterio más claro de toda la 
eternidad. 

Dios es amor (1 Juan 4: 8) 

Es cierto, los cristianos se han maravi- 
llado, al menos de Pablo para acá, respec- 
to al <<misterio» de que Dios nos ama aun 
cuando somos pecadores (Rom. 5: 8). Y te 
darás cuenta en tu condición de pecador 
que ellos estaban en lo cierto. No obstante, 
el hecho de que Jesús es divino y que es 
parte de la Trinidad explica este << miste- 
rio». Al menos sería un misterio mayor si 
la Trinidad no nos amara; si el Padre To- 
dopoderoso no hubiera estado dispuesto a 
sacrificar a su único Hijo; si el Espíritu 
Santo no hubiera estado dispuesto a des- 
cender a la carne pecaminosa de María pa- 



ra implantar allí a una criatura sin pecado; 
o si Jesús no hubiera estado dispuesto a 
morir en la cruz por nosotros. El misterio 
del amor de Dios en Jesús, neutraliza por 
completo el misterio de la iniquidad por- 
que el misterio del amor es que ha existido 
por la eternidad. El amor no tuvo que ser 
creado, porque hay tres seres que siempre 
nos han amado. Es lo único en el universo 
que Jesús no tuvo que crear; porque por 
siempre ha existido. <<Porque Dios es amor» 
(1 Juan 4: 8). 

La Trinidad es amor. A esos tres seres 
los llamamos por el mismo nombre: Dios. 
Y ese Dios se llama a sí mismo amor en las 
palabras inspiradas del discípulo amado. 
Ellos han estado implementando un amor 
eterno. Por toda una eternidad, desde an- 
tes que el tiempo comenzara a ser, ellos 
amaron y fueron amados. 

«Yo no cambio» (Mal. 3: 6) 

Entonces, ¿cuál es el elemento que tan- 
to el tiempo como la eternidad comparten? 
Comparten la existencia de un Dios aman- 
te, una persona en plural, una divinidad 
en singular. ¿Cuál sería la probabiHdad de 
que el Dios triuno quien ha practicado el 
amor en la Trinidad por toda la eternidad, 
cambiara cesando de amar? 

«Yo, el Señor, no cambio» (Mal. 3:6). 
Dios es tan inmutable que se define a sí 
mismo en el presente eterno gramatical. 



«Yo soy el que soy» (Éxo. 3: 14). Jesús afir- 
ma: ^< antes de que Abraham naciera, ¡yo 
soy!» Cuan 8: 58). 

Pablo enfáticamente apoya esta idea: 
^<Jesucristo es el mismo ayer y hoy y por 
los siglos» (Heb. 13: 8). Ese ayer implica to- 
da una eternidad. Cuando él entró al domi- 



Bien puedes imaginar 

cuál es el argumento 

que triunfará. 



nio del tiempo (la matriz), aquel ente << san- 
to» no cambió (Luc. 1: 35). Cuando murió 
en la cruz tampoco cambió. Siguió siendo 
todo amor. Cristo tampoco cambió cuan- 
do ascendió, de vuelta a la eternidad, para 
sentarse a la diestra de Dios el Padre Todo- 
poderoso. Siguió siendo todo amor. Cuan- 
do intercede a causa del misterio de la ini- 
quidad, su argumento consiste en el miste- 
rio de la divinidad: el amor que nunca tu- 
vo un punto de origen. Bien puedes imagi- 
nar cuál es el argumento que triunfará. 

En cierto sentido, no hay misterio al- 
guno respecto a la divinidad de Cristo, a su 
amor eterno. Algo que reside en la persona 
plural de Dios. ¿Podría ser algo diferente? 
Todo es perfectamente lógico, sin un inicio 
y sin un fin. Perfectamente. . . 



Phillip Whidden, Nakuru, Kenia 



19 



Lunes 
7 de abril 



TESTIMONIO 

Juan 1:1,14 

Tanto la Biblia como los escritos de 
Elena G. de White son muy categóricos al 
demostrar la preexistencia de Cristo. De 
hecho, ambos afirman de manera sencilla 
que este es un concepto vital para entender 



«En el principio 

ya existía el Verbo, 

y el Verbo estaba con Dios, 

y el Verbo era Dios». 

tanto la naturaleza como la identidad de 
Jesús así como el sacrificio que hizo por 
nosotros al implementar el plan de salva- 
ción. 

^<Hay muchos que niegan la preexisten- 
cia de Cristo y por lo tanto niegan su divi- 
nidad; no lo aceptan como su salvador per- 
sonal. Esta es una total negación de Cristo. 
Él era el unigénito de Dios, quien estuvo 
con el Padre desde el principio. Por él los 
mundos fueron creados».^ 

En el evangelio de Juan la preexistencia 
de Cristo es algo irrefutable. Allí se afirma 
que, mucho antes que él asumiera la for- 
ma humana, Jesús existió como alguien 
igual a Dios el Padre. 

^<En el principio ya existía el Verbo, y el 
Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios». 

^<Y el Verbo se hizo hombre y habitó 
entre nosotros. Y hemos contemplado su 
gloria, la gloria que corresponde al Hijo 
unigénito del Padre, lleno de gracia y de 
verdad». 



No es algo 
improvisado 



Es notorio en estos textos que era el 
mismo Verbo aquel que era uno con el Pa- 
dre y el que se hizo carne pagando el pre- 
cio del sacrificio en la cruz del Calvario. 
Elena G. de White se refiere al evangeHo de 
Juan: 

^< Mientras que la Palabra de Dios habla 
de la humanidad de Cristo mientras estuvo 
en la tierra, también habla claramente res- 
pecto a su preexistencia. El Verbo existía 
como un ser divino, como el eterno Hijo de 
Dios, en unión y unicidad con el Padre. 
Desde la eternidad fue el Mediador del pac- 
to, alguien en quien todas las naciones de 
la tierra, tanto judíos como gentiles iban a 
ser bendecidas al aceptarlo. "En el princi- 
pio ya existía el Verbo, y el Verbo estaba 
con Dios, y el Verbo era Dios". Antes que 
los hombres o los ángeles fueran creados, el 
Verbo estaba con Dios y era Dios».^ 

Dios ha realizado obviamente un gran 
esfuerzo para contarles a sus hijos, así me- 
diante los profetas bíblicos como por medio 
de Elena G. de White, que él los ha amado y 
ha hecho planes para una futura reunión, 
aun antes de que ocurriera su encarnación. 

PARA COMENTAR 

1. ¿En qué forma afecta a tu vida diaria la 
preexistencia de Cristo y tu visión de 
Dios y del plan de salvación? 

2. ¿Qué creencias abrigas respecto a las 
cuaHdades y rasgos personales de Dios 
que tendrían que ser cambiadas si Cristo 
no hubiera existido antes de hacerse hu- 
mano? 



1. Signs ojthe Times, 28 de mayo de 1894. 

2. Lijt Him Up, p. 74. 



20 



Melissa Blackmer, Silver Spring, Maryland, EE. UU. 



El misterio 
de su deidad 



Martes 
8 de abril 



EVIDENCIA 

Isaías 9: 6; Juan 1: 1, 14 

Hoy más que nunca, la divinidad de 
Cristo sigue siendo cuestionada. Libros co- 
mo El código Da Vinel y El evangelio de Judas 
ponen en duda su naturaleza divina. Pero 



Éramos prisioneros 
y ahora somos libres. 



la Biblia es clara respecto a la divinidad de 
Jesús (Isa. 9: 6; Juan 1:1, 14). Toda la Es- 
critura habla de él y lo señala. Para alguien 
que cree en la Biblia, donde concluye la pre- 
gunta representa el inicio de la fe. Pero, ¿qué 
diremos respecto a los que no creen en la 
Biblia? ¿Qué evidencias tenemos, fuera de 
los escritos bíblicos, que testifiquen de la 
existencia, por no decir de la naturaleza, de 
Jesús? 

Diversas fuentes literarias mencionan a 
Jesús. Este hecho es de por sí importante. 
Tres fuentes romanas mencionan a Jesús: 
Suetonio, Tácito y Plinio el joven. Desde el 
punto de vista romano, Jesús debía haber si- 
do alguien insignificante para siquiera men- 
cionarlo. Él habitaba en una pequeña y dis- 
tante parte de un gran imperio, pertenecía 
a una minoría étnica y era un dirigente reli- 
gioso, no un personaje político. Un filósofo 
sirio. Mará Bar Serapión, también mencio- 
na a Jesús, afirmando que los judíos habían 
matado a su rey Elavio Josefo un historia- 
dor judío, dice que Jesús tenía mucha in- 
fluencia entre el pueblo y que era contro- 



versial. Otros textos rabínicos también ha- 
blan de Jesús en la misma forma. De allí 
que a pesar de su origen humilde, Jesús 
fuera lo suficiente relevante como para que 
los judíos lo cuestionaran y los romanos lo 
asentaran en sus libros.* 

No hay un testimonio más poderoso de 
la divinidad y el poder de Jesús, que una 
vida cambiada. Los primeros apóstoles pre- 
dicaron de lo que habían visto y oído. Ha- 
bían visto a Cristo, lo habían escuchado y lo 
habían tocado. Compartieron su testimonio 
con los demás, basándose en su experien- 
cia. La relación tangible que había tenido con 
Dios era un poderoso testimonio de Jesús y 
de su divinidad. 

Es lo mismo hoy. Una relación viva con 
Cristo impHca colocar al revés al mundo y 
a sus valores. Nuestras vidas se convierten 
en muestras de la divinidad de Jesús. Ya no 
seremos prisioneros del egoísmo, la ambi- 
ción, la envidia, las luchas o la maldad. Gra- 
cias a nuestros corazones transformados es- 
tamos libres para vivir vidas plenas. Libres 
de temores, estamos en capacidad de ser 
amados y de amar. 

La diferencia es de la noche al día. Éra- 
mos prisioneros y ahora somos libres. 

PARA COMENTAR 

1 . ¿Qué experiencias has tenido que testifl- 
can de Jesús? 

2. ¿Cuáles son algunos de los desafíos que 
implica testifícar a un ateo, o a un no 
cristiano. 



Darrell L. Bock, Studying the Historical Jesús: A Guide to 
Sources and Methods (Baker Academic, Grand Rapids, 
2002. 



Jill Manoukian, Beirut, Líbano 



21 



Miércoles 
9 de abril 



Conociendo a Jesús, 
nuestro Dios y Salvador 



COMO ACTUAR 

Juan 1: 1; 1 Juan 4: 2 

Una tarde durante nuestra hora de al- 
muerzo, mis compañeros de trabajo que son 
musulmanes me hicieron varias preguntas 



:<¿Qu¡én es Jesús para mí?» 



respecto al cristianismo. Para ellos la Iglesia 
Católica Romana es la norma del cristianis- 
mo. Así que mientras hablábamos, se sor- 
prendieron al saber que existen otros gru- 
pos cristianos cuyas creencias son pareci- 
das a las de los mahometanos. Al regresar a 
nuestras labores, me dijeron: ^< Creemos en 
muchas de las cosas que tú crees. Pero, 
¿por qué adoras a tres Dioses?» 

De manera que les expUqué que adora- 
mos a un Dios que se manifiesta en tres 
personas. Que Jesús es el Hijo de Dios no 
por nacimiento sino por derecho propio. Sin 
embargo, no parecían estar convencidos. 
Así que le pedí al Espíritu Santo que les 
ayudara a entender. 

Más tarde, al meditar en la conversa- 
ción con mis compañeros, me preguntaba 
^< ¿conozco al Dios a quien adoro?» ^< ¿Quién 
es Jesús para mí?» Estaba demasiado deseo- 
so de explicar las diferencias entre los dife- 
rentes grupos cristianos, en vez de exaltar a 
Jesús ante mis amigos y permitirle que él 



los atrajera a sí». Llegué a la conclusión de 
que necesitaba conocer más de mi Señor an- 
tes de poder mostrárselo a otros. 

Entonces, ¿cómo es que podemos lle- 
gar a conocer a Jesús, nuestro Dios y Salva- 
dor? 

1. Encontrándonos con él. Al conocer a 
otras personas establecemos relaciones con 
ellas. Estos encuentros pueden ser perso- 
nales, o mediante llamadas telefónicas o 
conversaciones por Internet. Nos encon- 
tramos con Jesús al leer de él en la Biblia, 
al verlo en la naturaleza, al escucharlo 
mientras nos habla mediante una ^< calla- 
da vocecita». 

2. Hablándole. Hablamos con Jesús me- 
diante la oración. En oración podemos 
decirle cómo nos sentimos, y dialogar 
con él (Isa. 1: 18). Podemos también ha- 
cerle preguntas y compartir nuestras ex- 
periencias cotidianas. 

3. Escuchándole. Podemos escuchar lo que 
Jesús tiene que decirnos, que nos ama 
mucho, lo interesado que está en nues- 
tro bienestar. 

4. Caminando con él. Nuestra voluntad se 
convierte en su voluntad como resulta- 
do de andar con él. Entonces la gente no 
podrá evitar verlo en nosotros. Así como 
la gente se refirió a los discípulos, así 
también dirán que hemos estado con 
Jesús (Hech. 4: 13). 

El mejor testimonio que podemos dar 
es contarles a otros lo que Jesús ha hecho 
por nosotros como Dios y Salvador. 

¿Qué ha hecho Jesús por ti? 



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Lynn Mfuru Lukwaro, Sharjah, Emiratos Árabes Unidos 



Un llamado a identificarnos 
de forma radical 



Jueves 
10 de abril 



OPINIÓN 

Filipenses 2: 7, 8 

Por lo general nos preocupa nuestra 
posición social. Esta preocupación en mu- 
chas ocasiones nos lleva a comparamos con 
otras personas. Esto hace que utilicemos las 
bendiciones recibidas para diferenciarnos 
de los demás, en vez de identificarnos radi- 
calmente al compartirlas. ¿En qué consiste 
la identidad radical? El redactor de EiH- 
penses lo explica de la siguiente manera: 
«Por el contrario, se rebajó voluntariamen- 
te, tomando la naturaleza de siervo y ha- 



Podríamos correr el riesgo 
del rechazo social. 



ciéndose semejante a los seres humanos. Y 
al manifestarse como hombre, se humilló a 
sí mismo y se hizo obediente hasta la muer- 
te, ¡y muerte de cruz!» (Eil. 2: 7, 8). 

Históricamente estos versículos han 
sido utilizados para demostrar que Jesús se 
despojó de su divinidad a fin de asumir la 
naturaleza humana, un argumento filosófi- 
co con limitadas aplicaciones al cristianis- 
mo cotidiano. Sin embargo, pienso que 
estos versículos que aluden a una identidad 
radical son fundamentales para la herman- 
dad de los creyentes si es que en verdad 
están por vivir de acuerdo a los principios 
del reino venidero. 

La identidad radical consiste en la 
identificación divina con la gente que tiene 
poco posición social o carece del mismo. 



Esta es la gente que por lo general no invi- 
tamos a almorzar a nuestros hogares los 
sábados. Son nuestros hermanos y herma- 
nas en la confraternidad de los creyentes. 
Personas que no ostentan cargos que defi- 
nan su espirituaUdad sobre la base de sus 
responsabilidades eclesiásticas. Ellos son asi- 
mismo el objeto de nuestra esplendidez, de- 
bido a que son pobres. Pero rehusamos po- 
ner en tela de juicio las estructuras que es- 
tablecen la necesidad para que ellos reciban 
nuestros donativos. ¿Será esto debido a que 
nuestra benevolencia nos hace sentir bien y 
aparentar bondad? 

Alguien pudiera aducir que el mensaje 
de Eilipenses 2: 7, 8 tiene la intención de en- 
señarnos ser más humanos al distanciarnos 
del medio social. Al aceptar nuestra iden- 
tidad como seres humanos, y vivir de acuer- 
do a la misma en el mundo social median- 
te una identificación radical, somos partíci- 
pes de la naturaleza divina. Mientras más 
participamos de esa naturaleza, más forta- 
leza recibiremos a fin de asumir riesgos. 
Quizá no corramos un riesgo de muerte, pe- 
ro podríamos arriesgar nuestra posición so- 
cial. Podríamos correr el riesgo del recha- 
zo social. Podríamos arriesgar nuestra co- 
modidad. Es mediante esos peligros que 
verdaderamente entendemos lo que signifi- 
ca ser humano y participar de lo divino. En 
esto consiste el meollo del mensaje de Ei- 
lipenses. 

PARA COMENTAR 

1 . ¿Cómo podemos vivir identificados radi- 
calmente cuando la sociedad nos dice 
que si lo hacemos estaremos sujetos a 
caer en la desgracia social? 



Andy Joseph, Santa Lucía, Antillas Menores 



23 



Viernes 
11 de abril 



Su nombre lo dice todo 



EXPLORACIÓN 

Hebreos 13: 8; Apocalipsis 22: 13 

PARA CONCLUIR 

Desde el mismo día que Adán y Eva 
fueron creados la gente se ha referido a 
Dios utilizando diferentes nombres. Esos 
nombres por lo general están basados en 
conceptos genealógicos (Éxo. 3: 16) o en 
hechos diversos (Sal. 111: 7-9). Pero cuan- 
do Moisés preguntó qué nombre debía uti- 
lizar para referirse a Dios, el Señor se con- 
testó: ^<Y0 SOY» (Éxo. 3: 14). Este es el 
nombre con que Dios se identifica a sí 
mismo. Estas dos sencillas palabras resumen 
la inmensurable grandeza de Dios. 

Cada vez que clamamos a Dios, él siem- 
pre estará allí para respondemos. No impor- 
ta nuestras necesidades, su nombre lo dice 
todo: YO SOY 

CONSIDERA 

• Hacer una caminata identificando los ele- 
mentos de la naturaleza que ilustran nues- 
tra relación con Dios. (Ejemplos: un gra- 
no de arena en una playa, o una hoja en 
un árbol.) 

• Investigar la estructura cristalina de al- 
gunos minerales. Observa cómo cada mi- 



neral siempre se presenta de acuerdo a 
su forma natural. ¿De qué manera la uni- 
formidad de esta ley refleja el carácter de 
Dios? 

• Enumerar las formas en que se puede 
completar la siguiente frase: 

Dios es . 

¿Cómo demuestran tu relación con él las 
palabras que has utilizado? 

• Buscar el significado de tu nombre. Pue- 
des ir a: wwneducar.org 

• Buscar en la Biblia los nombres utilizados 
para referirse a Dios. Hacer una lista de 
los mismos, anotando los textos donde se 
encuentran. 

• Contesta la siguiente pregunta: ¿Cómo 
sabes que Dios existe? ¿Qué métodos uti- 
lizarías para demostrar tu propia exis- 
tencia? 

• Entonar un canto o una melodía que re- 
fleje la forma en que concibes a Dios. 
Utiliza esta música en tu hora devocional. 

PARA CONECTAR 

/ Himnario adventista; Max Lucado, 

TravelingLight, cap. 2. 
/ Luán Miller, College Place, Washington, 

EE. UU. 



24 



Damien Rice, Maitland, Australia